Te piden un certificado de desinsectación y aparece la duda: ¿sirve cualquier factura de fumigación? No. Es un documento con requisitos concretos, y si le falta alguno te lo rechazan y perdés el turno de inspección.
Es el documento que acredita que un inmueble recibió un tratamiento contra insectos, hecho por una empresa autorizada para eso. Su función no es publicitaria: es probar ante un tercero —la Municipalidad, bromatología, una inmobiliaria, la administración de un consorcio— que el trabajo se hizo, cuándo se hizo y con qué.
Cuando además se trata el problema de roedores, se emite el certificado de desratización. Suelen ir juntos y muchas veces se piden los dos.
Solo una empresa matriculada e inscripta en el registro correspondiente. Ese es el punto que más confusión genera: el certificado no vale por el papel, vale por quién lo firma. Un comprobante hecho en Word por alguien sin matrícula no tiene validez ante una inspección, aunque el trabajo se haya hecho bien.
Por orden de frecuencia, esto es lo que hace que te devuelvan el certificado:
Depende del tipo de establecimiento y de lo que exija la reglamentación para tu rubro. Un local gastronómico tiene exigencias más frecuentes que una oficina. Cuando emitimos el certificado te indicamos hasta cuándo te cubre y cuándo conviene repetir el tratamiento, así no te agarra desprevenido.
No, y si alguien te lo ofrece, correlo. El certificado respalda un tratamiento real: esa es toda su razón de existir. Además, si aparece una plaga en una inspección de bromatología y tenías un certificado sin trabajo detrás, el problema se te agranda bastante.
Decinos para qué lo necesitás y qué tipo de local es. Si estás con el tiempo justo, lo priorizamos.
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