Habilitación municipal
El agua que tomás y con la que cocinás pasa por un tanque que, sin limpieza, junta barro, sarro y bichos. Lo lavamos y desinfectamos, y te dejamos el certificado de potabilidad que piden la ordenanza y el consorcio.
Está tapado y arriba de todo, así que nadie lo mira. Adentro se acumula sedimento, sarro, algas y, a veces, insectos o pájaros muertos. Todo eso baja a tus canillas. En un edificio, además, es responsabilidad del consorcio y te lo van a pedir en la habilitación.
El tanque es uno de los tres requisitos de la habilitación municipal.
Tanques comunitarios y cisternas. Certificado para la administración y para presentar en la habilitación.
Agua potable segura donde se manipulan alimentos. Lo que exige bromatología.
Tanque limpio, matafuegos cargados y fumigación con certificado: los tres suelen ir juntos. Coordinamos todo nosotros.
Preguntas frecuentes
Lo habitual es cada seis meses. En comercios de alimentos o consorcios grandes conviene mantener ese ritmo, y te avisamos cuando se acerca la fecha.
Es un corte de unas horas mientras se vacía, limpia y llena. Lo coordinamos en un horario que te complique lo menos posible.
Sí. Entregamos certificado de limpieza y potabilidad con los datos de la empresa, que es el que piden la municipalidad y las administraciones de consorcio.
Sí, tanques de reserva, cisternas y tanques elevados. Contanos qué tenés y lo vemos.
Decinos si es casa, comercio o consorcio y cuántos litros. Te pasamos precio y coordinamos.
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