Ruidos y aleteo arriba del cielorraso al atardecer, manchas oscuras en la pared y un olor ácido que no se va. Antes de hacer nada, lo más importante: en Argentina son fauna protegida y no se pueden matar. Y aunque se pudiera, tampoco resolvería el problema. Acá va por qué, y qué sí funciona.
Mucha gente convive con una colonia meses antes de darse cuenta, porque los confunden con ratas o con "ruidos de la casa". Las señales que los delatan:
Es la consulta que más recibimos, y tiene explicación. El espacio entre la chapa y el cielorraso funciona como refugio ideal: se calienta de día, está seco, es angosto y no entra ningún predador. Sumale que la unión entre la chapa y la pared casi nunca queda sellada del todo, y ahí tenés la entrada.
Lo mismo pasa con las cajas de persiana, las tejas flojas, los aleros, las juntas de dilatación y los respiraderos sin tela.
La respuesta honesta: no te van a atacar, pero hay dos riesgos concretos que conviene tomar en serio.
Un murciélago caído o que se deja agarrar puede transmitir rabia por mordedura o arañazo. No lo levantes con la mano, ni siquiera con guantes de cocina, y no dejes que el perro o el gato lo toquen o lo jueguen.
Si hubo contacto —una mordedura, un arañazo, o encontrás un murciélago en la habitación donde dormía alguien—, andá al centro de salud. La rabia se previene solo si se actúa a tiempo, y esa consulta no es algo que se pueda postergar.
Acumulado y seco, el guano puede largar esporas de hongos que se respiran, y suele traer ácaros. Por eso el retiro de guano y la desinfección son parte del trabajo. Por eso la limpieza no se hace con una escoba y una bolsa de consorcio: va con protección respiratoria y desinfección posterior.
Y está el daño material, que no es menor: el guano y la orina corroen la chapa, manchan el cielorraso y con el tiempo lo terminan pudriendo.
Esto sorprende a casi todos: en Argentina los murciélagos son fauna silvestre protegida. Matarlos está prohibido.
Pero más allá de lo legal, hay una razón práctica igual de fuerte: matarlos no resuelve nada. Si el hueco queda abierto, en un par de semanas entra otra colonia, porque el refugio sigue siendo bueno. Y si mueren adentro del techo, te quedás con el olor a descomposición y con las larvas, que es bastante peor que el problema original.
Vale decirlo también del otro lado: una colonia se come miles de mosquitos e insectos por noche. En Córdoba, con el problema de mosquitos que hay, eso no es un detalle menor.
El método que funciona se llama exclusión, y la idea es simple: que salgan solos y no puedan volver a entrar.
Durante la temporada de cría las crías todavía no vuelan. Si se sella en ese momento quedan encerradas y se mueren adentro. Cuando el caso cae en esa ventana, lo que corresponde es esperar a que puedan volar y mientras tanto aplicar medidas para convivir sin riesgo. Cualquiera que te ofrezca resolverlo en el día, en cualquier época, no está haciendo las cosas bien.
Así hacemos la extracción y el cierre de accesos.
Abrí puertas y ventanas, apagá la luz del ambiente y dejá encendida una de afuera, y salí de la habitación cerrando la puerta. Casi siempre se van solos. No intentes agarrarlo ni golpearlo. Si hubo contacto con una persona o una mascota, consultá en un centro de salud.
No. Los ahuyentadores ultrasónicos no tienen respaldo, y la naftalina es tóxica para las personas antes que para ellos. Dejar una luz prendida molesta unos días y después se acostumbran. Lo único que funciona es el cierre físico de los accesos.
Varios días. Hay que darles tiempo a que salgan todos antes de sellar. Cualquiera que prometa resolverlo en una visita está por dejar animales encerrados adentro del techo.
Sí. Lo retiramos con protección y desinfectamos la zona. Es la parte del trabajo que más impacta en la salud de quienes viven ahí, y la que más se saltea cuando el trabajo se hace mal.
En edificios suelen instalarse cerca de tanques de agua, salas de máquinas y juntas de fachada. Coordinamos con la administración y, si hace falta, lo combinamos con la limpieza del tanque en la misma gestión.
Contanos qué escuchás y por dónde los viste salir. Vamos, ubicamos los accesos y te pasamos el plan.
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